Embarazo - fases de desarrollo del embrión y el feto


Antes del nacimiento, el bebé ya alcanza varios hitos a nivel de desarrollo, esenciales para crear un desarrollo exitoso y sano en su senda de crecimiento futura. En los 280 días de gestación, el cuerpo y el cerebro del bebé se desarrollan hasta que están listos para crecer fuera del útero. Las madres pueden promover el desarrollo del niño antes incluso de que nazca si ingieren los nutrientes correctos. En este contexto, los descubrimientos científicos sirven como guía para conocer los requisitos nutricionales maternos que promueven un crecimiento natural y sano del bebé.

Pregnant woman looking at pictures of her unborn child

Crecimiento y desarrollo del bebé durante el embarazo


Se denomina embarazo o gestación al periodo de tiempo que transcurre desde la concepción hasta el nacimiento. Dura una media de 40 semanas, que suelen agruparse en trimestres, durante las cuales se producen el desarrollo celular, embrionario y fetal.
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Desarrollo somático


Durante el embarazo, el cuerpo y los órganos del bebé se desarrollan rápidamente. Aunque algunos órganos continúan su proceso de maduración después del nacimiento para llegar a ser totalmente funcionales, su desarrollo durante la gestación es indispensable para que el bebé pueda sobrevivir fuera del útero y seguir creciendo sano.
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Foetus in womb
Neurons

Desarrollo neurológico


Los requisitos previos para el completo funcionamiento del sistema neurológico se desarrollan a partir de la tercera semana de gestación. En el momento del nacimiento ya se habrán constituido el sistema nervioso, la estructura del cerebro y el funcionamiento de las sinapsis.
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Desarrollo del comportamiento


El desarrollo del comportamiento comienza relativamente tarde, concretamente en el tercer mes de embarazo. Entre los logros importantes dentro del comportamiento se incluyen los movimientos para respirar y tragar, el reflejo de prensión, la apertura de los ojos, la respuesta a estímulos externos, el movimiento fetal y la adaptación.
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Happy father listening to his unborn child
Plate full of healthy food

Nutrición


Un feto en desarrollo se ve afectado por factores sociales y ambientales, como el estado de nutrición de la madre, uso específico de sustancias (legales o ilegales), y traumas psicosociales que tengan como resultado complicaciones psicológicas sufridas por los padres durante el embarazo. Las evidencias del crecimiento ponen de manifiesto la importancia de estos y otros factores en el desarrollo del feto, los cuales se manifiestan en forma de efectos epigenéticos y modificaciones en la expresión genética (Feigelman, 2011). La ciencia demuestra que suministrar al feto nutrientes inadecuados o insuficientes provoca malformaciones y bajo peso al nacer. Por tanto, es fundamental que una madre establezca buenos hábitos alimenticios y optimice su dieta tanto como sea posible.
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  • Crecimiento y desarrollo del bebé durante el embarazo


    Durante el embarazo o gestación, una vez que el esperma (espermatozoide) masculino fecunda el ovocito (óvulo) femenino, éste atraviesa diversas fases de crecimiento y desarrollo en el útero materno, que dan como resultado la formación de un feto y llevarán al nacimiento de un bebé. Estas fases de desarrollo incluyen varios procesos complejos que comprenden transformaciones celulares tales como división, migración, recolocación y diferenciación o especialización. La gestación tiene una duración media de 40 semanas o 280 días. Convencionalmente se añaden dos semanas para incluir el periodo transcurrido entre la última menstruación y el siguiente periodo de ovulación. Un nacimiento a término normal tiene lugar entre las semanas 37 y 41 del embarazo. Los embarazos que terminan antes de las 37 semanas se conocen como prematuros, y aquellos que lo hacen después de la semana 42 se denominan posmaduros (DiPietro, 2008).

    Las palabras crecimiento y desarrollo tienen definiciones distintas en función del periodo del embarazo. El crecimiento se define comúnmente como el incremento celular en tamaño o número, mientras que el desarrollo implica la diferenciación en células especializadas con funciones y complejidades específicas. El periodo completo de crecimiento y desarrollo del feto se divide en dos fases diferentes: i) el periodo embrionario (hasta la 8a semana de gestación), y ii) el periodo fetal (desde la 9a semana hasta el nacimiento del bebé). Durante el periodo embrionario se crean las estructuras necesarias para fomentar el desarrollo, lo que da como resultado la formación del cordón umbilical y la placenta. La placenta suministra los nutrientes, realiza el intercambio de gases y produce hormonas fundamentales para sostener el embarazo (DiPietro, 2008). Normalmente, la transformación de un feto atraviesa cambios en tres áreas diferentes de desarrollo: desarrollo somáticodesarrollo neurológico, and desarrollo del comportamiento (Feigelman, 2011). En las diferentes secciones se enumeran algunos ejemplos de los acontecimientos más importantes que tienen lugar en cada área de desarrollo. Además, la siguiente tabla ofrece una visión general de los principales hitos del desarrollo prenatal.

     

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  • Desarrollo somático


    6 días después de la concepción, el embrión está formado por una masa esférica de células denominada blastocisto. En la tercera semana, el blastocisto se habrá desarrollado hasta formar una estructura de tres capas (endodermo, ectodermo y mesodermo) con un tubo neural primario y vasos sanguíneos que permiten que los conductos cardíacos empiecen a bombear. De la semana 4 a la 8, el embrión se pliega lateralmente para dar lugar a una forma humana, crecen las regiones caudal y craneal y empiezan a surgir las extremidades. Al final de la semana 8, al terminar el periodo embrionario, todos los órganos han comenzado a desarrollarse de forma rudimentaria. A partir de la semana 9 empieza el periodo fetal de desarrollo, durante el cual los cambios somáticos dan lugar a un rápido crecimiento del cuerpo y a la diferenciación de tejidos y órganos. En la semana 10, el feto ya tiene un rostro de reconocible aspecto humano y, en la semana 12, se puede distinguir el sexo de los genitales externos. El desarrollo de los pulmones avanza y, entre las semanas 20 y 24, se forman los alvéolos primitivos que permiten que los pulmones actúen como órganos intercambiadores de gases. Durante el tercer trimestre, el peso del feto se triplica y la longitud se duplica, ya que el cuerpo empieza a almacenar proteínas, grasas, hierro y calcio (Feigelman, 2011).

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  • Desarrollo neurológico


    Durante la 3a semana, aparece una placa neural en la superficie ectodérmica, la cual se transforma en tubos neurales y comienza a diferenciarse en neuronas, astrocitos, oligodendrocitos y células ependimarias. En la semana 5 se pueden diferenciar las tres regiones correspondientes al prosencéfalo, mesencéfalo y rombencéfalo. Al final del periodo embrionario (semana 8), ya se habrá formado la estructura principal del sistema nervioso central y, a nivel celular, las neuronas comienzan a expandirse para formar seis capas corticales. La migración está completa en el 6º mes, mientras que la diferenciación celular continúa. En el momento del nacimiento, la estructura del cerebro está completa y se habrá producido una considerable eliminación sináptica. La experiencia del bebé fuera del útero dará como resultado la creación de nuevas conexiones (Feigelman, 2011).

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  • Desarrollo del comportamiento


    Hasta el tercer mes no se pueden percibir evidencias de funcionamiento neurológico basadas en el comportamiento. Las respuestas reflejas a los estímulos táctiles se desarrollan como una secuencia cráneo-caudal. Los movimientos para respirar y tragar suelen aparecer en la semana 13-14 y, entre las semanas 17 y 27, se inicia y se desarrolla completamente el reflejo de prensión. La apertura de los ojos tiene lugar entre las semanas 26 y 28. La amplitud total de movimientos neonatales se puede observar a mitad del embarazo. Durante el tercer trimestre, el feto responde a estímulos externos mediante un incremento de los movimientos y del ritmo cardíaco. Generalmente, el movimiento fetal aumenta como respuesta a la estimulación auditiva, pero se reduce tras varias repeticiones. Este comportamiento demuestra capacidad de adaptación, una forma sencilla de aprendizaje. La adaptación mejora en los fetos más desarrollados y habitualmente es menor en los que sufren algún tipo de discapacidad neurológica o estrés físico. También se han observado reacciones similares como respuesta a estímulos visuales y táctiles (Feigelman, 2011).

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  • Nutrición


    El cumplimiento de una dieta saludable, equilibrada y variada es esencial en todas las fases de la vida. Durante el embarazo, unos hábitos nutricionales adecuados, como la ingesta apropiada de energía, proteínas, vitaminas y minerales, es fundamental para garantizar el bienestar tanto de la madre como del bebé en desarrollo. Los requisitos energéticos durante el primer trimestre del embarazo suelen ser los mismos que los de una mujer no embarazada. En general, la ingesta calórica diaria durante el embarazo debería aumentar en unas 300 kcal. Al pasar al segundo y tercer trimestre, los requisitos diarios aumentan en unas 340 kcal y 452 kcal, respectivamente. Sin embargo, cabe destacar que estas estimaciones dependen en gran medida de la edad de la mujer, su índice de masa corporal y su nivel de actividad (Kominiarek y Rajan, 2016).

    Una ingesta estable de nutrientes no solo es fundamental para la salud de la madre y el crecimiento sano del feto durante el embarazo, sino que también es necesaria para garantizar un buen periodo de lactancia. Si no se establecen hábitos apropiados, ello podría conllevar resultados de nacimiento adversos. Entre ellos, bajo peso al nacer (peso por debajo de los 2500 g), parto prematuro, fallo o interrupción del crecimiento intrauterino, así como diversos efectos tanto fetales como a largo plazo en el bebé en desarrollo (Abu-Saad y Fraser, 2010). La obesidad y el sobrepeso también están asociados a resultados de embarazo y en diversos contextos las mujeres son susceptibles de ganar excesivo peso durante el embarazo. Entre los riesgos para la madre asociados a la obesidad se incluyen la diabetes gestacional y la preeclampsia, que supone riesgo de muerte fetal y anomalías congénitas (Leddy et al., 2008).

    Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una dieta saludable debería contener dosis adecuadas de energía, proteínas, vitaminas y minerales obtenidos mediante el consumo de diversos tipos de alimentos, como verduras de tonalidad verde y naranja, carne, pescado, legumbres, frutos secos, cereales integrales y fruta (OMS, 2016). También existen otro tipo de recomendaciones clave a tener en cuenta durante el embarazo. Entre ellas se incluyen intervenciones dietéticas como el asesoramiento para una alimentación sana y el mantenerse físicamente activa (según lo recomendado por la OMS, 2016), así como la ingesta de suplementos de NaturScience.

     

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