Nutrientes a los 6-9 meses de edad


La ciencia demuestra que las funciones complejas de la vitamina B 12 , el yodo y el selenio se pueden utilizar para favorecer de manera natural el crecimiento del bebé. Estos nutrientes son especialmente valiosos para el desarrollo de los sistemas gastrointestinal, inmunitario y neural.

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Vitamin B12

Vitamina B12


La vitamina B 12 , que el cuerpo recibe a través de los alimentos, actúa como coenzima importante en los procesos de isomerización. Dado que solo algunos microorganismos específicos pueden generar vitamina B 12 , el cuerpo no puede producir una cantidad suficiente por sí mismo. Por lo tanto, es importante que se consuman suficientes alimentos con vitamina B 12 .
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Yodo


Un suministro de yodo apropiado es esencial para el desarrollo sano del bebé. Las deficiencias de este mineral conllevan riesgo de sufrir hipotiroidismo y daños cerebrales. Por tanto, los padres deben asegurarse de aportar a sus hijos cantidades suficientes de este mineral (a través de pescado de mar y marisco, por ejemplo).
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Iodine
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Selenium

Selenio


El selenio es un oligoelemento especialmente importante debido a su función como antioxidante y a su efecto sobre el sistema inmunitario. Está presente en numerosos compuestos, como en las proteínas o en sales de selenio inorgánicas. El cuerpo contrarresta la carencia de selenio mediante una estricta regulación de las selenoproteínas.
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  • Vitamina B12


    La vitamina B12 (cobalamina) describe un grupo de compuestos con un átomo de cobalto en el interior de un anillo de tipo porfirina. Las cobalaminas implicadas en la nutrición se transforman en las coenzimas activas adenosil y metilcobalamina, necesarias para llevar a cabo dos reacciones: i) la isomerización de metilmalonil-CoA a succinil-CoA mediante la enzima mitocondrial metilmalonil-CoA mutasa, y ii) la metilación de la homocisteína a metionina mediante metionina sintasa. La vitamina B12 también desempeña un papel importante en el metabolismo del folato.

    Solo ciertos microorganismos son capaces de crear vitamina B12. La vitamina B12 que se ingiere por vía oral crea un complejo con un factor en la mucosa gástrica (el factor intrínseco gástrico (FIG)) y se absorbe en el yeyuno. Este es el motivo por el que la producción microbiana de vitamina B12 en el intestino no puede lograr nunca que el organismo sea autosuficiente. La vitamina B12 siempre debe ingerirse por vía oral y procede de nutrientes de origen animal, especialmente del hígado, el pescado, los huevos, el queso y los productos lácteos.

    No se han observado reacciones adversas de la vitamina B12, ni siquiera en dosis altas (DGE, 2015). Sin embargo, es posible que deban administrarse suplementos cuando las cantidades de esta vitamina resulten insuficientes, lo que es habitual entre personas veganas. De no tomarlos, se podría producir una anemia megaloblástica. A continuación se especifican las dosis recomendadas:

    • 0 < 4 meses: 0,4 μg al día
    • 5 < 12 meses: 0,8 μg al día
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  • Yodo


    El yodo es un elemento esencial para la glándula tiroides. Su metabolismo está estrechamente relacionado con el del selenio, principalmente debido a la existencia de yodotironina desyodinasas que contienen selenio, las cuales activan la transformación de la prohormona tiroxina (T4) a su forma activa T3. Es muy importante que la glándula tiroidea funcione correctamente, dado que sus hormonas T3 y T4 están involucradas en numerosos procesos corporales como el metabolismo, el desarrollo cognitivo y, además, tienen efectos pleiotrópicos en muchos órganos diferentes (Boelaert y Franklyn, 2005). La carencia de yodo puede provocar hipotiroidismo y bocio. Los trastornos por déficit de yodo son especialmente preocupantes durante la primera infancia, dado que suponen riesgo de sufrir daños cerebrales. El contenido medio de yodo en la leche materna es de unos 50-100 μg/l. Los bebés necesitan una ingesta de 50 μg de yodo al día, cantidad que resulta apropiada para la mayoría de ellos hasta los 12 meses de edad. Un bebé que se alimentase únicamente a base de leche materna consumiría 40-80 μg de yodo al día durante los primeros seis meses de vida. Por el contrario, los que se alimentasen a base de biberón recibirían 35-94 μg al día (Hilbig 2005; Noble y Emmett, 2006). Según esto, las dosis recomendadas serían:

    • 0 < 4 meses: 40 μg al día
    • 5 < 12 meses: 80 μg al día

    El contenido en yodo de los alimentos varía en función de la cantidad de yodo presente en el producto alimentario original. Dos buenas fuentes de yodo son el pescado de mar y el marisco.

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  • Selenio


    El selenio es un oligoelemento esencial que está presente en muchos compuestos. Aparece en muchas proteínas en forma de selenocisteína. Existen 25 genes para las selenoproteínas. El selenio también puede formar parte de la albúmina como selenometionina, que no está específicamente unida a la cadena de polipéptidos, en lugar de metionina con contenido de azufre. El selenio puede ligarse a ciertas proteínas de unión al mismo, aunque actualmente no se conoce la función de éstas.

    Las fuentes de selenio son los aminoácidos anteriormente mencionados (selenocisteína y selenometionina) y las sales de selenio inorgánicas. El metabolismo del selenio se regula de una forma bastante compleja. Si las fuentes de selenio son limitadas, las selenoproteínas se crean siguiendo una jerarquía clara: algunas proteínas como la GPx1 se regulan por disminución, mientras que otras como la GPx4 y las desyodinasas se siguen produciendo.

    El selenio es un antioxidante importante y un déficit del mismo tiene efectos negativos sobre las respuestas inmunitarias.

    No está contemplada la posibilidad de sufrir una sobredosis de selenio en condiciones reales. La DGE (Sociedad Alemana de Nutrición) (2015) recomienda las siguientes dosis:

    • 0 < 4 meses: 5-15 μg al día
    • 5 < 12 meses: 7-30 μg al día
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