¿Qué ocurre si surgen problemas durante la lactancia?


Los problemas relacionados con la lactancia suelen producirse por falta de información o por el empleo de técnicas incorrectas al amamantar. Es posible evitar su aparición si se siguen unos sencillos consejos a la hora de dar el pecho. De hecho, hay muy pocos casos en los que las mujeres no puedan dar el pecho por motivos médicos, anatómicos o físicos que hagan que produzca una cantidad de leche insuficiente. Si, a pesar de ello, se produjesen dolores por la lactancia, pezones irritados, hinchazón de las glándulas mamarias, conductos bloqueados y mastitis, estos problemas pueden resolverse gracias a un asesoramiento oportuno y a un tratamiento sin demora.

Mother breastfeeding her baby in a lying position

Consejos al dar el pecho para la prevención de problemas


Existe toda una serie de fuentes que ofrecen consejos prácticos para la lactancia, lo cual hace que en ocasiones cueste identificar qué es verdaderamente relevante para las madres. Por tanto, hemos realizado un análisis científico de algunos consejos típicos respecto a la lactancia, para ofrecer una visión general acerca de la colocación y el acoplamiento, la frecuencia de la lactancia y la hidratación apropiada, así como sobre la relajación y la confianza en una misma. Gracias a esta información, las mujeres pueden prevenir la aparición de problemas y mejorar su experiencia durante la lactancia.
Ver más…


Cómo aumentar la cantidad de leche materna: soluciones naturales


Además de los consejos para dar el pecho, hay medidas naturales que mejoran el suministro de leche materna. Los galact ogogos son moléculas sintéticas o vegetales especialmente eficaces a la hora de inducir, mantener y aumentar la producción de leche materna (Wilinska et al., 2015). Por el contrario, la recomendación de utilizar sacaleches para incrementar la producción de leche carece de justificación científica (Marcellin y Chantry, 2015). Dispone de más información acerca de los galactogogos y otros complementos naturales en NaturScience.
Ver más…

Milk thistle
Sad baby on the mother's arm

Razones médicas de los problemas durante la lactancia


A pesar de que la mayoría de las madres desearía optar por la lactancia, no todas pueden practicarla como ellas querrían, ya sea desde el principio o pasado un tiempo. Desde el punto de vista médico, la mastitis (inflamación del pecho) es uno de los motivos más comunes por los cuales las madres abandonan la lactancia (Amir et al., 2014; OMS, 2000).
Ver más…

Otros motivos para detener la lactancia


Los motivos para detener la lactancia mencionados por las madres varían enormemente y no suelen estar basados en afecciones diagnosticadas (Li et al., 2008). Entre los factores relacionados con el cese de la lactancia se incluyen aspectos vinculados a la misma, así como nutricionales, psicosociales, relacionados con el estilo de vida y con el destete voluntario del bebé.
Ver más…

Baby drinking from bottle
Baby boy in high chair eating with spoon

Cuando ya no se puede o no se necesita recurrir a la lactancia


A pesar de que dar el pecho a un bebé representa una experiencia vital y emocionalmente enriquecedora, y de que se recomienda la alimentación a base exclusivamente de leche materna durante los primeros seis meses (OMS, 2009), en algún momento las madres se ven en la necesidad de abandonar la lactancia. Las razones para hacerlo son muy variadas, y van desde los motivos médicos y la incompatibilidad con la vida social hasta la necesidad cada vez mayor de nutrientes por parte del bebé. En muchos casos, a ello se suma la dificultad de determinar cómo llevar a cabo el destete. Sin embargo, un obstáculo aún mayor suele ser el de cómo detener la producción intrínseca de leche.
Ver más…

  • Consejos al dar el pecho para la prevención de problemas


    Buena colocación y acoplamiento
    La clave para una lactancia satisfactoria es un agarre estrecho y sólido del recién nacido mientras la boca del bebé se acopla correctamente al pecho. De esta forma se puede incluso prevenir la mastitis, dado que la leche se puede eliminar de forma eficaz, lo que previene la aparición de leche estancada (Amir et al., 2014). El apoyo directo de profesionales o familiares y amigos con experiencia es especialmente efectivo a la hora de transmitir a las madres la confianza que necesitan para colocar y acoplar al bebé correctamente (McFadden et al., 2017; OMS, 1993).

    Frecuencia – individual y a demanda
    Entre los consejos sobre cómo iniciar el flujo de leche materna se menciona a menudo el de dar el pecho varias veces al día. Una frecuencia alta a la hora de amamantar estimula la secreción de oxitocina que, a su vez, aumenta la producción de leche. Esto puede dar a la madre la impresión de estar dando el pecho sin descanso (tomas muy seguidas). Un estudio llevado a cabo por De Carvalho et al. (1983) investiga el efecto de la lactancia frecuente en la producción de leche y en el aumento de peso de los bebés durante las primeras semanas de vida. Los 15 primeros días desde el nacimiento, tanto la ingesta de leche como el aumento de peso son significativamente más altos en el grupo de bebés que realiza tomas diarias frecuentes (de media, 9,9 frente a 7,6 al día). Si embargo, pasados 35 días, estas diferencias desaparecen, a pesar de que el número de tomas de cada grupo siga siendo diferente. Por consiguiente, la lactancia debería realizarse a demanda y atendiendo tanto a las necesidades del bebé como al bienestar de la madre (Kent et al., 2006). Para prevenir la mastitis, es recomendable no restringir las tomas y extraer la leche sobrante a mano o con un sacaleches si el bebé ya ha quedado satisfecho (Amir et al., 2014).

    Una hidratación adecuada
    Otro consejo realmente útil a la hora de favorecer una buena lactancia es el de beber en suficientes cantidades (o beber «mucho», tal y como rezan a menudo las pautas para la lactancia). Sin embargo, los datos al respecto son escasos y, desde el punto de vista científico, sigue sin conocerse el efecto de la ingesta de líquidos adicionales por parte de las madres. Una vez más, se debe priorizar el bienestar de la madre, dado que algunos estudios han demostrado incluso que beber en exceso puede tener efectos negativos, como diuresis o náuseas (Ndikom et al, 2014). Sin embargo, las madres que dan el pecho deben llevar una dieta equilibrada que incluya una ingesta de líquidos suficiente para cubrir sus necesidades fisiológicas. Idealmente, las madres que amamantan deberían optar por el consumo de agua y evitar el café, los refrescos y, sobre todo, el alcohol (OMS, 2009).

    Relajación y confianza en una misma
    Tal y como se ha sugerido anteriormente, la lactancia depende del bienestar y las sensaciones de la madre, tanto sobre sí misma como sobre su capacidad de amamantar (OMS,1993). El estrés puede suprimir la secreción de prolactina, la hormona fundamental para la producción de leche materna (Chatterton et al., 2000). Además de las técnicas específicas para aliviar el estrés de efectos positivos demostrados (Fotiou et al., 2018), el entorno general de una madre debería ser propicio a la lactancia (McFadden et al., 2017). Por ejemplo, el padre debería estar implicado en el cuidado del bebé para garantizar el descanso de la madre (OMS, 2017).

    volver
  • Razones médicas de los problemas durante la lactancia


    Entre un 3 % y un 20 % de las madres declaran haber padecido mastitis, lo que la convierte en un motivo frecuente de abandono de la lactancia (Amir et al, 2014). Las madres sufren una inflamación del pecho acompañada de dolor y evidenciada por una zona hinchada y enrojecida presente, habitualmente, en solo uno de los pechos. Además se producen fiebre, escalofríos y síntomas gripales, y podría existir o no una infección bacteriana. Normalmente, la mastitis tiene lugar durante las seis primeras semanas desde el nacimiento (Amir et al., 2014), y suele estar provocada por un tratamiento insuficiente o tardío de las complicaciones derivadas de la lactancia (Viduedo et al, 2015).

    En concreto, el estancamiento de la leche en el pecho puede acarrear complicaciones que acaben provocando una mastitis. En algunos casos, hay características anatómicas, como los pezones planos o invertidos, o un frenillo corto en la lengua del bebé, que pueden complicar el acoplamiento al pecho y entorpecer la succión. Es posible que probar distintas posturas sirva de ayuda (OMS, 2009). En general, el correcto acoplamiento del bebé al pecho, una succión efectiva y unas tomas con una duración y frecuencia apropiadas son imprescindibles para extraer una cantidad de leche adecuada. Además, un buen acoplamiento también previene la irritación y el dolor en los pezones. El estancamiento de la leche puede producirse en una zona concreta del pecho, denominada a menudo conducto lácteo bloqueado. Otra consecuencia grave de las complicaciones durante la lactancia es el absceso mamario, que se manifiesta en forma de bultos con pus (OMS, 2000). Nuevamente, esto sirve para subrayar la importancia de una técnica y una rutina correctas a la hora de amamantar.

    En caso de que aparezca algún síntoma relacionado con la mastitis, la OMS (2000) recomienda reposo en cama, utilizar compresas templadas, amamantar con el pecho afectado todo lo posible y masajear el pecho mientras el bebé realiza la toma para favorecer el flujo de la leche. Sin embargo, si al cabo de un día la situación no mejora, se debe consultar a un profesional sanitario.

    volver
  • Otros motivos para detener la lactancia


    Además de los motivos médicos, datos facilitados por 1.323 madres muestran que existen diversas otras razones por los que se decide dejar la lactancia (Li et al., 2008). Una de las más frecuentes es que las madres tienen la percepción de que la leche materna en exclusiva no satisface al bebé. Esta preocupación parece ser enormemente relevante, con independencia de la edad del bebé. En resumen, cerca de un 50 % de las madres de cada grupo de edad hasta los nueve meses está de acuerdo.

    Hay otras razones menos consistentes y que cambian con el paso del tiempo. En el caso de los bebés con menos de un mes de edad, los dos motivos principales para abandonar la lactancia son «Mi bebé tenía dificultades para succionar o acoplarse» y «Tuve problemas para que la leche empezase a salir». Sin embargo, la importancia de estos puntos se reduce enormemente a medida que el bebé crece. Por el contrario, hay factores psicosociales como «Quería o necesitaba que otra persona alimentase a mi bebé», factores relacionados con el estilo de vida como «Quería volver a ser dueña de mi cuerpo» y factores como el destete voluntario del bebé, del tipo «Mi bebé perdió el interés en tomar el pecho o empezó a destetarse por sí mismo/a», que adquieren importancia en consonancia con la edad del bebé.

    Estos resultados demuestran que es importante tomar medidas para resolver los problemas de la lactancia en función de la edad del bebé y del vínculo madre-hijo (McFadden et al., 2017).

    volver
  • Cuando ya no se puede o no se necesita recurrir a la lactancia


    La lactancia resulta gratificante tanto para las madres como para los bebés, y se considera la mejor opción para el desarrollo saludable de estos últimos. A pesar de todos los beneficios a los que está asociada la lactancia, como la nutrición del bebé, los beneficios tanto para la salud de la madre como para la del niño, y la íntima experiencia emocional que representa, siempre llega un momento en el que el bienestar de la madre y su bebé exige que deba abandonarse la lactancia. La causa puede ser preferencial (por motivos relacionados con el estilo de vida o la vuelta al trabajo), forzosa (por razones médicas) o incluso porque ya es el momento de que realizar el destete sin que el bebé recurra a la leche materna. Generalmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda optar exclusivamente por la lactancia durante los primeros seis meses de vida y, a partir de entonces, empezar a incluir otros alimentos aparte de la leche materna (OMS, 2009) Por lo tanto, pasados seis meses, es fundamental que se reduzca la producción de leche. La demanda de leche materna por parte del bebé está directamente relacionada con el suministro de leche de la madre; La succión del bebé estimula el pecho haciendo que se libere la prolactina, responsable del crecimiento de los alvéolos del pecho y del aumento de la producción de leche materna (OMS, 2009) Como consecuencia de ello, cuando se disminuye o interrumpe la estimulación del pecho, la producción de leche se irá reduciendo de forma gradual hasta detenerse por completo por sí misma. Sin embargo, este proceso no se produce de forma repentina y, durante ese periodo, las mujeres pueden experimentar congestión mamaria, pérdidas de leche, incomodidad y dolor.

    Los profesionales sanitarios pueden aconsejar sobre cómo intervenir o sobre distintas opciones de tratamiento para reducir estos síntomas y frenar finalmente la producción de leche materna. La supresión de la lactancia puede abordarse desde dos enfoques diferentes: con métodos farmacológicos o no farmacológicos. Los enfoques no farmacológicos llevan siglos utilizándose y consisten, por ejemplo, en vaciar las mamas mediante masajes. Entre los métodos más recientes se incluyen el evitar la estimulación del pecho mediante el tacto y la aplicación de agentes externos (como hojas de col, flor de jazmín o bolsas de hielo) (Oladapo y Fawole, 2012). La menta piperita y la salvia son dos ejemplos de hierbas ampliamente conocidas por su capacidad de reducir la producción de leche (Walls, 2009). Estos enfoques se utilizan aún hoy en día y se consideran los mejores y los más seguros, a pesar de que los datos indican que su eficacia sigue siendo baja (Oladapo y Fawole, 2012). Los métodos farmacológicos son tratamientos medicinales que tienen como objetivo reducir los niveles de prolactina y, por tanto, la producción de leche materna. Se han evaluado distintos medicamentos a lo lago de los años: i) bromocriptina; ii) preparados de estrógenos (como el dietilestilbestrol y el quinestrol); iii) combinados de testosterona y estrógeno; y iv) otros fármacos (como el clomifeno, el tamoxifeno, las prostaglandinas, la oxitocina y las preparaciones homeopáticas) (Oladapo y Fawole, 2012). Cuando las mujeres deciden llevar a cabo tratamientos farmacológicos se utiliza mayormente la bromocriptina, debido principalmente a su eficacia a la hora de reducir los niveles de prolactina. Sin embargo, este medicamento solo está disponible en ciertos países debido a sus potenciales y peligrosos efectos indeseables, tales como trastornos cardiovasculares (en concreto, trastornos isquémicos) y, en menor medida, trastornos neurológicos y psiquiátricos (Bernard et al. 2015).

    A pesar de que existen dos enfoques posibles a la hora de tratar una producción de leche excesivamente prolongada, no hay pruebas de que los tratamientos farmacológicos resulten una mejor opción que los métodos no farmacológicos (Oladapo y Fawole, 2012). Los estudios no pueden identificar con claridad cuál sería una buena combinación entre eficacia y ausencia de efectos indeseables en las alternativas farmacológicas. Por consiguiente, los enfoques no farmacológicos siguen siendo la mejor opción para suprimir o abandonar la lactancia, y evitar así la incomodidad y el dolor que puede ocasionar la secreción continua de leche.

    volver

Más sobre la lactancia materna