La poderosa composición de la leche materna


La leche materna comprende una gran cantidad de sustancias y componentes bioactivos diferentes. Su composición se modifica de forma natural para satisfacer las necesidades individuales del bebé y ofrece una fuente de nutrición óptima, perfectamente adaptada a todas las etapas de su desarrollo. A continuación se resume la información relevante sobre los componentes más importantes de la leche materna para resaltar sus maravillosas propiedades.

Lactosa


La lactosa es el hidrato de carbono principal y más abundante de la leche materna. Se trata de un disacárido que consiste en la unión de glucosa y galactosa y, generalmente, se considera e l azúcar principal presente en la leche materna.
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Lípidos


Los altos requisitos energéticos o calóricos que supone la nutrición de los bebés se alcanzan también gracias a la ayuda de algunos lípidos especiales presentes en la leche materna. Estos se encargan de favorecer el desarrollo fisiológico, neurológico e inmunológico. Además, los lípidos dan aroma y sabor a la leche materna. Como efecto secundario positivo, la leche materna tiene sabor y aroma.
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Prebióticos


Entre otros, especialmente los análogos estructurales galactooligosacáridos presentes en la leche materna tienen una función prebiótica. Esto quiere decir que protegen al bebé frente a infecciones, alergias, etc.
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Proteínas


Las proteínas de la leche se pueden dividir en caseínas, proteínas de suero lácteo y membranas del glóbulo graso de la leche (MFGM, por sus siglas eninglés). Tienen un efecto positivo en la digestión, así como en la absorción de micronutrientes.
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Vitaminas y minerales


La leche materna contiene diversas vitaminas y minerales importantes para el desarrollo del bebé. A pesar de que existen ciertas tendencias en cuanto a su concentración, la cantidad real de vitaminas y minerales depende también de la dieta que lleve la madre.
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Nucleótidos


Los nucleótidos, como el ácido desoxirribonucleico (ADN) y el ácido ribonucleico (ARN), están implicados en diversos procesos bioquímicos que son fundamentales para la vida. Además, se ha comprobado que los nucleótidos presentes en la leche materna también ofrecen beneficios para el bebé a nivel biológico.
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Probióticos


La leche materna contiene numerosas bacterias viables (probióticos) que ofrecen beneficios para la salud del bebé. Estos efectos positivos no solo repercuten en su bienestar durante la lactancia, sino que también pueden influir en su salud durante las etapas posteriores de su vida.
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  • Lactosa


    La lactosa es el hidrato de carbono principal y más abundante de la leche materna. Se trata de un disacárido que consiste en la unión de glucosa y galactosa y, generalmente, se considera el azúcar principal presente en la leche materna.

    La concentración de lactosa es bastante constante en la leche materna y representa el 40% del total de energía o calorías aportadas por la leche (Guo, 2014). Una concentración estable de lactosa es importante a la hora de mantener una presión osmótica constante en la leche materna.

    La lactosa favorece la absorción de minerales como el calcio y el magnesio (Martin et al., 2016). Además, se ha sugerido que la lactosa potencia el sistema inmunitario del bebé, puesto que aumenta la presencia de péptidos antimicrobianos (AMP, por sus siglas en inglés) asociados a la protección y a la regulación de la microbiota infantil (Cederlund et al., 2013)

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  • Lípidos


    Los lípidos son nutrientes clave presentes en la leche materna. La leche es rica en lípidos con el fin cumplir los altos requisitos energéticos o calóricos de los bebés y, además, aportan sabor y aroma (Martin et al., 2016). Los lípidos de la leche materna están principalmente constituidos por triglicéridos, los cuales suponen el 95 % del total de la composición de la leche materna.

    La leche materna contiene los ácidos grasos esenciales ácido linoleico (LA) y ácido α-linoleico (ALA), y lípidos especiales como los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (AGPICL) que aportan beneficios específicos durante las primeras etapas de desarrollo del bebé. Los dos ácidos grasos esenciales se convierten en ácido araquidónico (AA) y ácido eicosapentaenoico (EPA). Este último se convierte en ácido docosahexaenoico (DHA).

    El EPA y el DHA son importantes para regular el crecimiento, las funciones inmunitarias, las respuestas inflamatorias y el desarrollo motor y cognitivo en los recién nacidos (Martin et al., 2016). Los AGPICL, incluidos el DHA y el AA, son esenciales para la diferenciación celular y para fomentar un desarrollo saludable de los sistemas neurológico e inmunitario durante el periodo perinatal (Koletzo et al., 2001).

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  • Prebióticos


    Los prebióticos son «ingredientes fermentados de forma selectiva que permiten realizar cambios específicos en la composición y/o en la actividad de la microflora gastrointestinal que aporta beneficios para el bienestar y la salud del receptor» (Roberfroid, 2007). En la leche materna, los galactooligosacáridos (GOS) actúan como prebióticos y, como tal, protegen al bebé frente a bacterias dañinas y pueden prevenir futuras alergias alimentarias, asma y dermatitis atópica (Jeurink et al., 2013).

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  • Proteínas


    Las proteínas de la leche se pueden dividir en caseínas, proteínas de suero lácteo y membranas del glóbulo graso de la leche (MFGM) (López Álvarez, 2007). Dado que las proteínas de MFGM simplemente encierran los glóbulos lipídicos de la leche materna, solamente suponen un pequeño porcentaje de las proteínas contenidas en la misma. Las caseínas y las proteínas de suero lácteo están presentes en mayor porcentaje, pero su concentración específica es difícil de conocer debido a los cambios y adaptaciones a los que se ven sometidas en función de las necesidades específicas del bebé.

    En general, las proteínas de la leche son importantes para el suministro de aminoácidos y favorecen la digestión y la absorción de micronutrientes, tales como las vitaminas (Lönnerdal, 2003).

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  • Vitaminas y minerales


    La leche materna contiene una serie de vitaminas (incluidas las vitaminas A, B 6 y B 12 ) en las cantidades precisas para estimular el crecimiento sano del bebé. Puesto que los micronutrientes se transfieren al bebé mediante la lactancia, el perfil de los mismos depende, en gran medida, de la dieta de la madre. Sin embargo, las concentraciones de vitaminas D  y K suelen ser bajas, por lo que se deberán suministrar estos suplementos vitamínicos después del nacimiento (Ballard et al., 2013).

    Los minerales como el yodo ejercen influencia en toda una serie de efectos fisiológicos y son cofactores de numerosas rutas metabólicas diferentes, por lo que resultan fundamentales para un desarrollo sano del bebé (Martin et al., 2016).

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  • Nucleótidos


    Los nucleótidos están presentes en la leche materna y representan entre un 2 % y un 5 % del total del nitrógeno no proteico (Cosgrove, 1998; Thorell et al., 1996). Los nucleótidos son sustancias orgánicas que actúan como monómeros o como componentes básicos para la formación de ácidos nucleicos: una base de purina (adenina o guanina) o pirimidina (citosina, uracilo o timina) con enlace a una pentosa y esterificado con un ácido fosfórico.

    El ácido desoxirribonucleico (ADN) y el ácido ribonucleico (ARN) son los dos tipos de ácidos nucleicos presentes en la naturaleza y fundamentales para la vida. Participan en varias rutas bioquímicas esenciales para los seres vivos, en las cuales actúan como o forman parte de:

    i) monómeros de ADN y ARN

    ii) procesos de biosíntesis (por ejemplo, el proceso de glucogénesis)

    iii) componentes coenzimáticos

    iv) reguladores biológicos

    v) la generación de la fuente de energía de sistemas biológicos: el adenosín trifosfato (ATP) (Lerner et al., 2000).

    Debido a su presencia en la composición de la leche materna, también se ha evaluado su influencia en numerosos efectos biológicos en los bebés. Entre estos efectos están el crecimiento y la diferenciación intestinal, la reparación intestinal, las funciones inmunitarias e incluso la absorción de minerales como el hierro (Lerner et al., 2000).

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  • Probióticos


    Los probióticos son bacterias viables que están presentes en la leche materna y que aportan beneficios al receptor cuando se suministran en ciertas cantidades (Guarner et al, 2017). La colonización bacteriana del intestino en las primeras etapas de la vida influye en el estado de salud de un bebé.

    Un estudio reciente ha demostrado que la leche materna representa una fuente de bacterias vivas como estafilococos, estreptococos, bacterias ácido lácticas, bifidobacterias, bacterias propiónicas, Corynebacterium y bacterias Gram- positivas estrechamente relacionadas con el intestino de los bebés (Fernández et al., 2013). Otros estudios demuestran que también hay una transferencia de cepas bacterianas entre la madre y el bebé, entre las que se incluyen los Lactobacillus, los estafilococos, los enterococos y las bifidobacterias (Soto et al., 2014).

    Con un consumo aproximado de 800 ml de leche al día, los bebés alimentados con leche materna pueden ingerir entre 105 y 107 bacterias beneficiosas (Heikkilä et al, 2003). La exposición de los bebés a la leche materna también puede ofrecer efectos beneficiosos en etapas posteriores de su vida, o incluso prevenir problemas de salud (Soto et al., 2014). En la sección NaturScience encontrará información más detallada al respecto.

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